El desafío de la reconstrucción

Dicen que Chile es un país de tradiciones, estos rituales son parte de nuestra memoria colectiva, tienen una connotación positiva, son representativos de nuestra idiosincrasia y nos interesa mantenerlos.

Lamentablemente hay situaciones que, si bien, vivimos a menudo, nos gustaría erradicar definitivamente de nuestra historia nacional. Incendios, terremotos, inundaciones, son un ejemplo de ello. Estos incidentes nos han puesto a prueba para ver cómo debemos reaccionar en la entrega de ayuda a las personas damnificadas.

Muchas campañas han surgido de instituciones no gubernamentales, como por ejemplo la iniciativa #JuntosPorChile, del Hogar de Cristo en conjunto con algunos canales de TV y la ARCHI; o “200 casas en 3 semanas”, iniciativa de Techo, para las localidades de Paredones y Hualañé, entre otras.

Si bien estas ayudas son muy significativas, creo que hoy el desafío para esta crisis debe enfocarse en una solución con un enfoque en la innovación. Pensar, por ejemplo, en un programa de reconstrucción que entregue viviendas eficientes, que respondan a las necesidades de familias que, debido a desastres naturales, lo pierden todo.

En ese sentido, es importante erradicar el concepto de vivienda de emergencia, ya que, siendo sensatos, son muy pocas las familias que disponen de los recursos para reconstruir una nueva vivienda definitiva.

Con Construye Solar, concurso que desarrollamos junto a Minvu, que invita a universidades de Chile y el mundo a construir una vivienda social y sustentable, he tenido la suerte de conocer diferentes propuestas de jóvenes que han ideado viviendas que incorporan tecnologías que permiten que estas casas sean eficientes en términos de energía y uso del agua, que son rápidas de armar -ya que responden a sistemas de construcción modular- y que son económicas en su mantención, lo que incide directamente en la calidad de vida de las personas que más lo necesitan.

Son casi cuatro años que estudiantes universitarios vienen trabajando para subir drásticamente la calidad de vida de las personas que más lo necesitan, mediante la innovación. Casa Fénix, es un ejemplo de ello. Esta vivienda desarrollada por la Universidad Técnica Federico Santa María, participó en el Solar Decathlon de Europa del 2014 y que este año exhibirá un prototipo en Construye Solar, es una solución pensada para la catástrofe, la que parte como una vivienda de emergencia, es de construcción rápida, sustentable y responde a una lógica de crecimiento progresivo, que la transforma en un hogar permanente.

Probablemente piense que construir una vivienda con estas características sea muy caro, sin embargo, los estudiantes que participan en Construye Solar, logran diseñar un prototipo con un presupuesto similar al que otorga el Estado para un subsidio habitacional.

 

Si jóvenes universitarios son capaces de presentar propuestas viables de viviendas sociales y que además son sustentables, sería interesante que la empresa privada comenzara a trabajar en esta misma dirección, apoyando la innovación e implementando tecnologías amigables con el medio ambiente, en el desarrollo de nuevas viviendas. Estos esfuerzos, sin duda, repercutirían en mejorar la calidad de vida a las familias que atraviesan las vicisitudes de una catástrofe.

 

Leandro Valencia, director general de La Ruta Solar

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