El rally que persigue al Sol en el desierto de Atacama

Las carreras de automóviles no son el deporte más ecológico del mundo.

De hecho muchos ni las consideran deporte pese al esfuerzo físico que exigen a los pilotos y critican que se trata de un capricho de un pequeño porcentaje de personas que viven con la adrenalina del rugir de los motores y la velocidad.

Pero sea con los avanzados monoplazas de Fórmula 1 o los versátiles vehículos del Mundial de Rally, resulta inevitable relacionar las carreras de automóviles al consumo de combustible y a niveles de contaminación, dos elementos que inquietan en un mundo concientizado por los efectos del cambio climático.

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